miércoles, 4 de noviembre de 2009

Un NO demasiado tardío.


Mis padres me dieron una muy buena educación, y eso que, en el barrio donde vivía, era prácticamente imposible tener educación. Algunos no sabían ni qué significaba esa palabra. Pero ellos (mis padres) dedicaron gran parte de su vida en enseñarme unos valores que algún día eché en falta...
Crecí en una ciudad grande, donde nadie conoce a nadie, donde si te caes al suelo, no se para ni dios a ayudarte para que te levantes, donde la intimidad formaba parte de la vida cotidiana de cada uno... Mi barrio, no sé si es mejor dejarlo a parte, pues las drogas y delincuencia acabaron con la inocencia de muchos niños y con la vida de muchos "mayores".
Procuré siempre estar alejada de todo eso, y no es que mis padres andaran muy sobrados de dinero, pero eran honrados, y eso me lo transmitieron antes de estar en el vientre de mi madre. Mis amistades eran como yo, personas sencillas, sin ganas de peleas ni de saltarse las leyes, pero eso era cuando teníamos 8,9 ó 10 años, para entonces nuestros ojos de niños inocentes habían visto demasiadas cosas.
A partir de los 14 años, nuestras vidas dieron un giro de tres pares de narices. El que no se enganchó a la heroína, se metía algún que otro tiro de cocaína cada vez que pisaba la calle, y el que no hacía ni una ni otra cosa, andaba despistado en busca de un camello que le pasara algo de hierba o de chocolate.
Yo fui "la más tardía" en el grupo de amigos que se enganchó. Sí, lo reconozco, fuí adicta a las drogas. Pero a pesar de empezar más tarde, empecé por todo lo alto.
Los porros formaban parte de mi "dieta" diaria, la cocaína era mi modo de vida, pero esque el caballo (la heroína)... era mi mejor amigo...
Al principio, no era tanta cantidad, pero poco es suficiente. Me fumaba algún porro un fin de semana, o me esnifaba una raya de cocaína, pero no llegaba a "perder la cabeza" con esas cosas. Mi mundo estaba más bien involucrado con los libros. Me gustaba leer, aprender, en el instituto era una eminencia, sacaba muy buenas notas y los profesores me tenían bastante aprecio, pero todo eso se fue a la mierda por mi mala cabeza, por no saber decir que no en su momento.
Me fijé en un chico 4 o 5 años mayor que yo. Él era diferente, silencioso, calmado...Se había venido a vivir al barrio y siempre estaba rodeado de gente. Yo le veía simpático con todos, siempre que veía a alguien se chocaban las manos y sonreían.
Yo nunca me atrevía a decirle nada, pues era muy vergonzosa y no quería que pensara que era una cría estúpida. Pero fue él quien se acercó a mí.
Una noche, cuando saqué al perro a pasear, se acercó a mí preguntándome si había visto al "mendrugo". (El "mendrugo" era un chico de mi barrio de unos 20 años de edad, que murió por una sobredosis) Le dije que no, que acababa de salir a la calle, entonces empezó a caminar a mi lado porque decía que por la noche las chicas guapas deben estar en sus casas ya que ese barrio era muy peligroso. Yo sonreía como tonta, él solo me decía lo que mis oidos querían escuchar, pero yo no lo veía.
Todas las noches, a la misma hora me esperaba en mi portal para acompañarme a pasear a Chato, mi perro. Y una de esas noches, me ofreció unas caladas de un porro de chocolate que se estaba fumando. Yo, por hacerme la interesante, no dudé ni un instante en darle esas caladas.
Así cada noche de los viernes. Poco a poco también iban entrando los lunes, los miércoles...hasta acabar con toda la semana.
Cuando vió que ya fumaba por necesidad, me dijo que él podía venderme para que no tuviera que esperar a la noche. Él se dedicaba a vender hierba, hachís, cocaína...
Yo no estaba trabajando, así que le pedía dinero a mis padres para libros, fotocopias y lo que se me fuera ocurriendo...
Al tiempo, un sábado me invitó a salir. Mis padres no me dejaban llegar tarde a casa, así que les dije que me quedaba en casa de una amiga. Comencé a mentirles.
Esa noche, nos fuimos de discotecas, de pubs, siempre buscando a gente que le llamaban para que les vendiera algo. Me ofreció una raya de cocaína. AL principio me dio mucho miedo porque había oido que se te va la cabeza, pero él me convenció. Empezó a besarme para que la consumiera, y lo consiguió. Fue una sensación diferente, me sentía más fuerte, despierta, viva, pero conforme el efecto se iba pasando, quería más, y él me la suministraba.
Así un sábado, otro, otro...mis padres ya no se creían nada, me veían cambiada, mis notas habían bajado considerablemente, los profesores llamaban a casa preguntando el por qué no iba a clase... Pero yo pasaba de todo, todo me daba igual, yo solo quería estar con mi chico y con mis drogas. SI mis amigos lo hacían, ¿`por qué yo no? mis amigos seguían vivos, buscaron trabajo y con lo qe ganaban compraban coca o heroína.
Yo hice lo mismo, me busqué un trabajo, ganaba pasta, pero conforme la ganaba, me la gastaba.
Perdí muchísimos kilos. Yo siempre había sido una chica bastante rellenita, pero la cocaína me quitaba el hambre, y adelgazaba, y eso me gustaba.
LLegó el momento en el que me pillaron robando dinero del trabajo, por lo que me echaron. Mi supuesto novio me decía que sin dinero, no había farlopa...Me dio una opción, me convirtió en su exclava sexual a cambio de un par de tiros.
A mí me gustaba él, por lo que no me importó.
Le llegué a robar dinero a mis padres, todos los meses no llegábamos a final de mes. Mi madre no trabajaba y lo que mi padre cobraba era una miseria. Pero a mi eso no me importaba ni lo más mínimo.
A mi chico ya no le bastaba con que yo me dejara hacer todo lo que él quisiera, sino que también tenía que mantener contentos a sus amigos, y con contentos me refiero a que me tenía que dejar follar y manusear por todos.
Yo no veía más allá de la cocaína, lo que hicieran conmigo me daba igual si con ello conseguía lo que quería, drogarme.
Más de un aviso me dio la coca. Más de una vez me han tenido que llevar al hospital porque mi nariz no dejaba de sangrar o porque perdía el conocimiento.
Mis padres se enteraron de todo, y yo siempre les decía "no lo volveré a hacer", pero eso era al principio, luego volvía a las andadas.
La última vez que fui al hospital, el médico me dijo que estaba a punto de perder el tabique nasal por culpa de la cocaína, y eso me asustó bastante.
Mis padres, se abandonaron, no comían, no dormían, siempre estaban preocupados por mí. Ambos murieron, uno detrás del otro. Puedo decir, que yo les maté a disgustos.
En su momento, no quise ni verlo, estaba tan enganchada que ni me preocupé.
Con lo del tabique nasal, dejé de consumir cocaína para pasarme a la heroína. Solo tenía que pinchármela, así que mi nariz no sufriría más las consecuencias.
Sola, sin dinero, sin nadie que me quisiera, vi morir a casi todos mis amigos, la enfermedad, la sobredosis.
Tratada por una puta, por aquel que creí que me quería, recobré un poco la conciencia para dejar de ser una puta de un don nadie, para convertirme en una ladrona de gente inocente. Esperaba a que anocheciera para robar dinero a quien pasase por mi lado. La cosa salía bien, conseguía lo que me proponía, pero jodía a quien no tenía culpa de nada.
Todo estaba por esperar. UNa noche, fui a robarle a punta de navaja a un hombre que estaba sacando dinero de un cajero auntomático, le puse la punta de la navaja en la espalda y le exigí que me lo diera todo.
Resulta ser, que el hombre estaba más ágil y fuerte que yo, y por supuesto, era más inteligente, así que sin darme cuenta, se dio la vuelta y me clavó mi propia navaja.
No morí, si lo hubiera hecho no estaría ahora aquí, pero sí que me hirió en el abdomen.
Me trasladaron de nuevo al hospital, a veces pienso que tenía que haberme sacado algún bono de visitas o algo. Allí descubrieron que tenía SIDA, es decir, que me moría.
Ahora me arrepiento de todo eso, y aquí me veo, pagando las consecuencias de mi falta de cabeza. Metida entre rejas cuento como pasan los dias, las horas que me quedan...
Lo cierto es que ya no tengo ese mono de drogarme que antes tenía, pero no creais que es algo bueno, pues si yo hubiera seguido por el buen camino, ni mis padres estarían muertos, ni yo estaría aquí muriéndome...todo por no decir NO con tiempo....

No hay comentarios:

Publicar un comentario